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jueves, 3 de noviembre de 2011

¿Quien talló a la Macarena?


"La Macarena es una Virgen muy especial". Esta es la única conclusión en la que coinciden los expertos que han intentado buscarle nombre al autor de la Señora de San Gil. El misterio de la Macarena se esconde detrás de esa medio sonrisa o medio llanto que se desprende de su rostro. Las dos caras de la Esperanza. ¿Es una imagen de gloria transformada y por ello esa expresión tan asimétrica? La clave está en la fecha de ejecución y en la respuesta a esta pregunta.
Según el profesor Francisco Arquillo, que es el conservador de cabecera de la Virgen, y probablemente la persona viva que mejor conozca a la imagen en todas sus características, "yo la encajo en la primera mitad del XVII y punto, si no hay datos suficientes, no los doy". Arquillo no da un nombre, pero si los quita. Es decir, al datar la imagen entre 1650 y 1650, descarta nombres como el de Pedro Roldán, La Roldana, Hita del Castillo o Ruiz Gijón. ¿Mesa tal vez? ¿Montañés? Para el profesor Arquillo, "que se piense en alguno de éstos con la Macarena delante, es arriesgado y va muy lejano... pero yo ni avalo no confirmo ninguna atribución". El conservador de la Esperanza llega a la conclusión de que es de esa época por los datos técnicos de la ejecución, los materiales, la policromía, los ojos de cristal... Además, para él "queda descartado desde el primer momento que la Virgen sea una transformación y la que tenemos es la original".
Otra de las personas que conoce muy de cerca de la imagen, y que estuvo en su última restauración, es Fuensanta de la Paz Calatrava que prefiere no especular sin tener suficientes estudios sobre la Virgen de la Esperanza. "La Macarena es muy especial, tiene algo que no tienen las demás y es esa asimetría que el escultor plasmó en su cara, y que según donde la mires te
parece que sonríe o llora", afirma. Esto hace que buscarle grafísmos con otras esculturas sea muy complicado: "la persona que la hizo tuvo que realizar alguna parecida, porque esa composición la tuvo que hacer buscando esa asimetría". Esa asimetría tan perfecta, sólo le encuentra parecido en una de las imágenes secundarias del restablo de la parroquia del Sagrario de la Catedral, que como bien se sabe, es de Pedro Roldán, "pero eso no quiere decir que yo la atribuya a este autor porque para ello, tenemos que conseguir una base de datos mucho más amplia sobre la Virgen y, aún así, tendremos dudas".
Fuensanta de la Paz cree que dar una fecha sin haberlo estudiado todo a fondo es aventurarse mucho, por lo que no descarta prácticamente ninguna teoría. Eso sí, "no me recuerda en nada a la obra de la Roldana, pero eso no quiere decir que tampoco lo sea". De este modo, anima a unirse todos los estudiosos y conocedores de la imagen para llegar a una conclusión algo más clara.
Esta rigurosidad que se desprende tanto de Arquillo como de Fuensanta de la Paz es fruto del tremendo enigma que existe en torno a la Virgen de la Esperanza, cuya atribución es una de las más complicadas de hacer de todas las imágenes.

La Teoría de Miñarro
La opinión de Juan Manuel Miñarro es distinta, por su visión artístico-histórico-científica. Para el escultor, la imagen actual es "fruto de una transformación, y eso se ve muy bien en la diferencia entre la simpleza del cuello y la mascarilla". Miñarro se bas
a en el estudio de Hilario Arenas que señalaba que la Virgen podía ser de Juan de Mesa. Su explicación se centraba en que el origen fundacional de la Hermandad de la Macarena era con una Virgen de gloria llamada de la Expectación. "Esa Virgen - dice Miñarro- desapareció del mapa y nadie supo más sobre ella, que fue cuando la hermandad decidió cambiar el carácter a una de penitencia, a principios de la década de los 20 del siglo XVII, y al cabo de una año y medio apareció una Virgen vestida de luto, ya dolorosa".
Miñarro cree que la teoría de Hilario Arenas puede ser acertada porque puede ser que la imagen de gloria se transformara en dolorosa, y de ahí su expresión asimétrica. "La Virgen que ríe y llora, de gloria y dolorosa, ¡qué gran verdad!". Pero, ¿y quien la transformó? "Juan de Mesa era por aquel entonces el "imaginero del Dolor" y tenía el taller cerca de San Basilio. Además, uno de los hermanos mayores de la cofradía por esta época era de Córdoba, al igual que el escultor", cuenta Juan Manuel Miñarro.
En su opinión la Mascarilla de la Macarena "responde a los grafísmos de Mesa: en los ojos, el ceño, la boca, incluso el hálito con la lengua proyectada como un ahogo, que también tienen imágenes como el Gran Poder, el Cristo de la Buena Muerte o el Amor". También se centra en la técnica de la fotometría, es decir, en ir superponiendo imágenes diferentes para llegar a un entente común entra ambas, y comparó a la Macarena con la Virgen de las Angustias de Córdoba: "fue sorprendente, que quedé perplejo, los ojos, la boca y el entrecejo son similares".
"Ese desequilibrio es único, irrepetible, imposible de reproducir y todo viene por las transformaciones", indica. Además, teniendo en cuenta que Miñarro sitúa su ejecución en torno a 1622, "la Roldana - a la que fue atribuida Hernández Díaz- es imposible que la realizara por la asimetría y porque no había nacido cuando la Macarena empezó a hacer estación de penitencia. Hita del Castillo tampoco y el círculo de Roldán también lo
descarto porque a principios del XVII, en la efervescencia de este taller, la Macarena ya era una hermandad muy consolidada". Por su parte, le parece "descabellada" la atribución a Ruiz Gijón que hace Luis Álvarez Duarte.

La Teoría de Álvarez Duarte
Si bien ninguno de los especialistas consultados se indentifica con esta teoría, el escultor que talló, entre otras, a la Virgen de Guadalupe, tiene claro quien la hizo: Francisco Antonio Ruiz Gijón o su círculo.
"Yo he podido verla y por el modelado y corte de gubia, por la policromía primitiva que es la que tiene, la forma de tallar la boca... del círculo de Gijón es seguro", afirma con rotundidad. Además, Álvarez Duarte, ve grafismos de la Virgen de la Esperanza en los ojos del Cachorro y en los del Cirineo de San Isidoro (en el glóbulo de cascarilla policromado) o con los ángeles del paso del Gran Poder. "Son iguales", dice. Este imaginero mantiene esta teoría "desde que conocí al Cachorro de cerca, porque también se ven parecidos con la boca del Cristo y la forma de moldear el labio o la dentadura".
"La Macarena es una imagen portentosa -comenta-, tiene el cuello anatomizado como ninguna dolorosa más antigua y eso que las imágenes de vestir no eran muy bien consideradas en los talleres".
A pesar de estar seguro de su teoría, también ve rasgos del círculo de Roldán porque "hay que tener en cuenta que Ruiz Gijón tiene mucho que ver con Pedro Roldán".
Lo que sí está claro, es que nadie se pone de acuerdo con respecto a la autoría de la Macarena. La complejidad de la imagen, su originalidad con respecto al resto... hacen que cada versión resulte cuanto menos controvertida para el que no la comparta. Y es que, para los macarenos, el autor de la Virgen es lo de menos porque ya lo saben: "LA HICIERON LOS ÁNGELES".

jueves, 7 de octubre de 2010

Boicot a la Radio

En aquel momento, aquel día, un Jueves Santo por la tarde, después de que se finalizara la tarea de descolgar del altar de las insignias los diferentes emblemas de la hermandad, un miembro de los autodenominados comandos juveniles de EL SILENCIO sevillano, cortó los cables de la radio. Durante todo el día, los técnicos de la emisora radiofonica sevillana que, con su manera de ver y contar la Semana Santa marcó época, estilo y creó escuela, se habían demorado en montar cables y conexiones en el atrio de San Antonio Abad para retransmitir de madrugada, por vez primera en la historia, el íntimo e inaccesible acto del fervorín a los hermanos. La hermadad, dirigida por entonces por Antonio Martíni Macías, accedió de palabra a la retransmisión, pese a la oposición silenciosa pero insobornable de un grupo de hermanos partidarios de mantenerse fieles al as claves internas. El chico, el hermano, aprovechando el traslado de insignias al patio, donde forman las filas de los nazarenos, cortó los cables de la raio. La enmudeció.
Casi veinte años después he podido conocer a un miembro de aquel comando juvenil. No quiere revelar ni su nombre ni el de los que con él intervinieron, de manera más o menos directa, en la preparación del sabotaje radiofónico. Concluye, al tiempo transcurrido, que hoy hubiera hecho lo mismo. Porque el espíritu de la hermandad no es otro que el de vivir hacia dentro y salir a Sevilla en plena Madrugada sólo para ir a la Catedral y rendir culto al Santísimo Sacramento. No fue ninguna golfada. Ni tampoco un acto de rebeldía juvenil en escenario poco adecuado. Fue para aquellos chicos de finales de los ochenta, hermanos militantes del espíritu de la Madre y Maestra, un acto de coherencia con lo que habían vivido y aprendido en el seno de la hermandad. No cabía en sus imaginarios que un acto tan íntimo, cerrado, espiritual como el fervorín pudiera ser retransmitido radiofónicamente por muy fuerte que fuera el llamador de las influencias que manejara, legítimamente, aquella radio para conseguirlo. Se cortó el cableado para la retransmision y esta no pudo realizarse. Pese al enojo y contrariedad de la junta de Gobierno.
El Silencio jamás encontró al comando de negro ruán. Lo intentó pero no lo consiguió. El suceso fue muy comentado en la ciudad, sobre todo en los ambientes capiroteros y periodísticos. Pero nunca se pudo construir un escenario fiable de lo que pudo pasar y de las razones por las que pasó. Los hermanos de aquel comando juvenil continuaron asistiendo a los actos de la hermandad sin despertar sospecha de ningún tipo y guiándose con una discreción propia de la lógica masónica. Ni una palabra se fue de la boca. Ningún vaso largo de noche corta desató lengua alguna. No hubo fanfarronada de capillitas en la tertulia de turno donde nadie dijera nada para colgarse una medalla falsa. Silencio. Eran del EL SILENCIO y sabían bien lo que es estar en silencio. Y hasta hoy donde cuento esta historia porque casualmente, di con uno de aquellos jóvenes, hoy cuarentones con trucos en el esparto para hacerle sitio a los años, que formó parte del comando que saboteó a la radio en el atrio de San Antonio Abad. No es que el tipo se sienta especialmente orgullosos de haber cortado los cables. Pero no puede disimular una irreprimible satisfacción personal cuando se sabe miembro de un grupo juvenil que se mantuvo fiel a las reglas no escritas de un acto íntimo, de puertas cerradas y solo para hermanos: el fervorín.

J. Feliz Machuca para Pasión en Sevilla.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Los Ariza: Un siglo delante de los pasos.

En la próxima Semana Santa hispalense de 2010 se cumplen dos efemérides que no deben quedar en el olvido de las cofradías de Sevilla y sobre todo para el mundo del costal en particular. En primer lugar se cumplirá un siglo desde que esta legendaria saga de capataces mandara por primera vez una cuadrilla de costaleros en la ciudad de la Giralda y también el próximo Viernes Santo se celebrarán las bodas de platino, setenta y cinco años que se dice pronto, desde que un <> tocó la primera vez el martillo en los pasos de la hermandad de la O.


Las dos efemérides son difíciles de cumplir y más aún de forma consecutiva, de hecho ambas son inéditas en las hermandades de la ciudad, pero sobre todo en los tiempos actuales donde el baile de martillos es moneda común en la mayoría de las cofradías sevillanas, sin tener en cuenta en muchas ocasiones ni la historia, ni el saber estar delante de los pasos. Hoy cualquiera se viste de negro, aunque posiblemente no debería ser así.
En la Semana Mayor de 1910, Rafael Ariza Aguirre(1882-1966), iniciador de esta dinastía, comanda una cuadrilla de costaleros del misterio del Prendimiento de la hermandad de Los Panaderos. <> o <> como coloquialmente fue conocido el mayor de esta saga de capataces fue segundo del mítico Rafael Franco Luque siendo el indiscutible alumno mas aventajado de éste con el que trabajó muchos años. Incluso sacando pasos solos como Santa Cruz o Jesús Despojado, seguía estando junto a Rafael Franco en otras cofradías.
En el año 1934 Rafael Ariza Aguirre, que hasta esa fecha sacaba la cofradía del Cachorro, permuta con Bejarano los pasos de La O y desde aquel lejano año ninguna otra persona ajena a esta familia a tocado el martillo de los pasos presididos por Jesús Nazareno y de María Santísima de la O. Sólo por causa mayor en el año 1958 y los años 1973 y 1974.



Su cuadrilla en la que era patero el joven Salvador Dorado "El Penitente", iba bajo el paso de esta dolorosa cuando en el año 1943 un tranvía lo arrolló en la calle San jorge. Fue uno de los grandes con mayúsculas y perteneciente al grupo de capataces que ha quedado para la historia de las cofradías como "Los siete magníficos", junto con Vicente Pérez Caro, Salvador Dorado Vázquez, Manuel Bejarano Rubio, Alfonso Borrero Pavón y Rafael y Manuel Franco Rojas. Se le concedió la medalla de la ciudad de Sevilla en el año 1964 y el Nazareno de Plata del Consejo en 1986.
José Ariza Mancera (1909-1976), hijo del iniciador de la saga, continúa los pasos de su padre y deja su legado a sus dos hijos, Rafael y José Ariza Sánchez. Es la tercera Generación de esta dinastía de capataces. El segundo de ellos, Pepe Ariza, deja el mundo del martillo en la pasada Semana Santa en el paso de la Soledad de San Lorenzo tras medio siglo de trabajo delante de los pasos. Pepe fue grande: incluso a la hora de irse no quiso ningún protagonismo. Se fue como vino, sin hacer ruido. Es parte del estilo de esta dinastía de leyenda.
En la actualidad continúa mandando cuadrillas de costaleros la cuarta generación de <> bajo el mando de Rafael Ariza Sánchez. Ésta aglutina a Antonio Ariza Bueno, hijo de José, y Rafael, Pedro José y Ramón Ariza Moreno, que son hijos de Rafael.
Esta mítica dinastía de capataces no se quedará aquí, la continuidad de los <> al frente de Cuadrillas de pasos está asegurada. Ya ha nacido la quinta generación de la familia Ariza. El mayor de ésta es Javier Fernandez Ariza, hijo de Angela Ariza Moreno, hermana de Rafael, Pedro José y Ramón. Además los tres son padres de tres hijos con el mismo nombre de cada uno de ellos.
<> en cualquier lugar del mundo serían una familia normal con sus penas y alegrías, con sus virtudes y sus defectos, pero en la Jerusalén de Occidente son por encima de otras cosas, incluso más profundas, una referencia clara del mundo del costal. Cuando un Ariza nace lo primero que sabes que va a tener en su armario es un traje y una corbata negra para mayor gloria no de ellos mismos sino de las cofradías de Sevilla.
Felicidades a los Ariza por ser como sois, llevar el mundo del costal en lo más profundo del alma y por este siglo de gloria al frente de los pasos.

jueves, 1 de octubre de 2009

Entrevista a José Andreu Fernandez

Entrevista a José Andreu Fernández por Fernando Carrasco. (Pasión en Sevilla nº 20)

<<Se ha hecho a sí mismo tanto en el seno de las cofradías como debajo y delante de los pasos. José Andreu Fernández es de los cofrades que llevan toda la vida sirviendo a las Hermandades desde que tenía uso de razón y al que no le ha temblado el pulso cuando ha tenido que enfrentarse, incluso, con la autoridad eclesiástica.>>



Es un “zorro viejo”. Y persona reconocida y respetada dentro y fuera de las Hermandades y Cofradías. José Andreu Fernández ha sabido llevar tanto la vara dorada como hacerse un costal y llamar al martillo. Un hombre que lleva toda la vida sirviendo a las Cofradías. Hermano Mayor de la Carretería desde 1994 a 2003, “ocho años y seis meses, como condena – ríe abiertamente-”, ejerció en la corporación del Viernes Santo como mayordomo, consiliario, diputado de cultos y diputado de juventud.

En el año 94 era mayordomo primero y, la verdad, no pasaba por mi mente ser hermano mayor. Pero vinieron a hablar conmigo para que lo fuese. Había un problema: que tenía que dejar el martillo. Eso era para mi algo muy difícil. Pero la hermandad había iniciado una serie de proyectos muy importantes y, al final, primó el servicio a la corporación.

Cambio radical para Pepe Andreu. Por muchas razones. “Primero, porque cuando entro me cuesta mucho trabajo dejar de ser capataz. Luego porque venia de ser mayordomo y en ese cargo hay que, en el buen sentido de la palabra, pelearse con todo el mundo. Y como hermano mayor debía tener un tono conciliador. Y eso no era fácil, máxime con el carácter que yo tengo.”

Empero, su dedicación a La Carretería hizo que se adaptase a la perfección a su nuevo estatus de hermano mayor. “Acometimos una serie de proyectos muy importantes, como la orfebrería de plata del paso, la reforma de la capilla, que fue algo que nos dio muchos quebraderos de cabeza… conseguir que fuese la única hermandad que tuviese un Miserere suyo, el cambio de la calle Varflora por Real de la Carretería… todo sin aspavientos, sin publicidad, con humildad y trabajo, mucho trabajo.”

No quiere dejar de lado el importante incremento de los actos culturales de La Carretería en todos esos años. “Ésa es una labor que hay que agradecer a Antonio Burgos, uno de los hermanos que más ha hecho por la hermandad. Organizar y celebrar entre seis y siete actos culturales de importancia a lo largo de cada curso no es tarea fácil.”


Sintonía del Viernes Santo


Para José Andreu, los años vividos como hermano mayor –y los anteriores- le han dejado gratos y buenos recuerdos. “Es que puedo decir con orgullo que entre los hermanos mayores del Viernes Santo la sintonía fue total y absoluta. Y eso es fundamental. Se creó una amistad muy fuerte que hoy día, al cabo de los años, continúa. Prueba de ello que nos seguimos reuniendo.”

Y enumera, entre otros, a Francisco Osorno, Manuel Delgado, Miguel Martínez de Castilla, Pedro Gaviño, Miguel Arcenegui… “hermanos mayores que marcaron el Viernes Santo y que dejaron su impronta. Y todos nos conocíamos antes de llegar al cargo. Nunca hubo problemas en la estación de penitencia. Todos íbamos pensando en no dejar retraso para las que venían detrás. A José Manuel Peña que era el delegado del Viernes Santo, le tocó la lotería con nosotros (ríe abiertamente). Es que es muy difícil, en un día de la Semana Santa, encontrar a siete personas que sean cofrades de verdad, que se conozcan antes de ser hermanos mayores y que sepan qué es lo que hay que hacer en cada momento.”

Y abunda en estas cuestiones. “nosotros, cuando nos reunimos, lo hemos comentado en varias ocasiones. Antes, cuando alguien accedía a hermano mayor, todo el mundo en su cofradía y en las demás lo conocían. Hoy en día eso no pasa. Parece que no hay compromiso, no hay amistad. Muchos llegan y la gente se pregunta, los hermanos: “y éste, ¿quién es? ¿de dónde ha salido?” Es fundamental conocer al dedillo tu hermandad, sus problemas, haberlos vivido desde otros cargos, estar en el día a día. Hoy llegan muchos a hermano mayor y no saben ni quienes son los que tiene a su alrededor. Muchos llegan al cargo para beneficiarse en lo personal y en lo profesional. Estoy viendo a gente que no sabe de cofradías y antes nos conocíamos cualquier rincón de la cofradía. Comprendo que todo no puede ser igual, que los tiempos cambian y a lo peor yo ya estoy desfasado…”

Y se para. No quiere ahondar más en esa cuestión “porque lo que no quiero es que alguien piense que lo que yo hacia era lo mejor y ahora todo está mal. Al contrario, lo comento como reflexión de unas vivencias que me han tenido casi treinta años en el seno de una hermandad como La Carretería”