Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Anoche soñe contigo

Anoche soñe contigo...
una cosa que a priori...
...nada tiene de especial....
son tantas noches de sueños,
que me viees a velar......

pero es que anoche fue distinto,
y lo queria contar.....
porque en mi sueño sevilla....
se convertia en portal....
donde una esperanza bendita.
llegado el mes de diciembre...
esperará su alumbrar.....

y en ese bendito sueño
dios te quiso regalar ,
una ciudad de promesas
para ponerla en tu altar...
y fueron llegando pastores
para irte a venerar.....
y dejarte los presentes
de una ciudad eterna
donde viniste a reinar....

y en se belen hispalense
por un camino de palmeras,
empezaron a caminar
buscando a su soberana
desde el puente a catedral
cruzando por un arco
de arte tronio y compás
donde una giralda sultana y mora,
por ver tu cara morena
cristiana se volverá.......
plaza de españa redonda
pa tu pena coronar,
y una torre de oro y perlas
podran de lejos divisar
a unos pastores marineros
que alla en tierras sanluqueños
se vayan a cobijar
en tu manto camaronero
hecho de malla y coral..........

lo saben los serafines
arcangeles bandoleros
querubines de sol y luna
que como tu macarena
como dijera buzón
como tu....... no hay ninguna......

!!!!!!!que suerte ser macareno
y llevar esa devocion,
anclada como una espada
dentro del corazon!!!

que mira si hasta dios es macareno
que le vino a regalar
una sevilla de ensueño
para su pena aliviar.....
y permitio a sus hijos,
cercana la navidad
te bajaran de los cielos........

PARA TU MANO BESAR.............

DIOS TE SALVE MACARENA.

MI NAVIDAD COMIENZA CON EL BESAMANOS DE LA ESPERANZA MACARENA, QUE ELLA OS BENDIGA Y TENGAIS UNA PRECIOSA NAVIDAD.... DE TODO CORAZÓN


lunes, 13 de diciembre de 2010

Las dudas del Carpintero


Anda en su carpintería,
solo y triste el carpintero.
Labra José, como puede,
la madera de lo incierto,
pero el formón de la duda
riza virutas de celos.

Varón que pone los ojos
en una niña del pueblo,
que la toma por mujer
y pinta en ellas los sueños
propios del hombre: familia,
trabajo, amor… y el consuelo
de un cuerpo que por la noche
se haga uno con su cuerpo,
y cuando llega la hora
de consumar sacramento,
una mano angelical
cierra el camino del lecho…

María de Nazaret,
la esposa del carpintero,
es elegida la madre
de Jesús el nazareno,
del Dios que habrá de venir
mostrándose en carne y huesos
y que al derramar su sangre
predicará con su ejemplo.

Y ella, esclava del Señor,
acepta el divino ruego.
Para José será un arca
con el cerrojo del Verbo,
después de que una paloma,
Santo Espíritu del Credo,
le confiara gozosa
la vida del Dios eterno.

Dura ayuna de marido
en la despensa del sexo.
Y aunque esté llena de gracia,
y aunque ya se siente dentro
el temblor de la semilla
que le ha llegado del Cielo
-grano que ha entrado en el surco
sin que el surco se haya abierto-,
¿cómo le explica a José
tan increíble misterio
sin que la infidelidad
le ronde como un mal viento?

Por más que aquel virgo intacto
cuenta lo único cierto,
la sospecha del engaño
le venía al carpintero.
Y por no escandalizar,
por no echar leña en el fuego,
mordió su pena José
y la repudió en secreto.

Le dolían a María
más si cabe que el desprecio,
las dudas que al buen José
le herían el pensamiento.
Clamó el cielo en su favor,
le pidió a Dios el remedio
confesando su impotencia:

María:

“¡Cómo voy a convencerlo,
si cuando me lo pregunto
ni yo misma lo comprendo!”

Piensa y duda el buen José
mientras cepilla maderos.
La luz de la tarde entra
por el postiguillo abierto,
pero en la luz, otra luz
sobresalta al carpintero:

Arcángel:

“Sé que sufres, buen José.
Mas calma tu sufrimiento.
Lo que te cuenta María
es lo que Dios ha dispuesto.
Acércate a tu mujer
y sé guarda de su seno,
y mírate siempre en ella,
que es inmaculado espejo.”
La voz del ángel venía
buscando al esposo incrédulo.
Pero por más que aceptó
la veracidad del hecho,
y por más que a su mujer
se acercó a darle su aliento,
a cuidarla, a comprenderla
y a quererla con respeto,
de vez en cuando la duda
le desbarataba el sueño.

María cuenta las lunas
en su vientre satisfecho,
y José cuenta preguntas
que no contesta por miedo.
A María ya le duele
-llaga de presentimiento
que tiene siete puñales-
la Pasión del Evangelio;
a José, cuando se duerme
-pesadilla de ese fuego
que nunca llega a apagar-,
la pasión del desconcierto.

La una llena de Dios
y sin poder entenderlo;
el otro lleno de dudas
y de interrogantes lleno.
La una no quiere salir
por guardar su Dios pequeño,
y el otro evita la calle
para evitar los encuentros,
las preguntas de las gentes,
las miradas, los supuestos…

Ella bendice la hora
y el día que la eligieron,
y él lamenta que esa tarde
se fuera al bosque por leños.

José:

“¿Quién vino esa tarde, quién,
a mi querido aposento
y cambió mi vida así?
¿Fue ese ángel mensajero
o fue lo que por las sienes
me golpea si lo pienso?”

María canta y prepara
pañalitos para luego:

María:

“Tendrás los ojos tan claros
como el arroyo del huerto,
y en tu cara, ese color
del florecer del almendro.
Y tu sonrisa será
una nevada de enero
cayendo en alegres copos
entre tus labios abiertos”.

María posa su mano
por donde ya late el feto:

María:

“¿A quién te parecerás,
si serás hijo del cielo?”
José suspira y no quiere
pensar en el nacimiento:

José:

“¿Y si la voz que escuché
fue un invento de mi miedo?
¿Era un ángel del Señor
o el delirio que padezco?
¿Y si María pecó
y no quiso haberlo hecho,
y me oculta la verdad
para evitar sufrimientos?”

José se pasa la mano
por la frente, sosteniendo
el peso de aquella duda
que no se le acaba yendo:

José:

“¿Y si no es hijo de Dios?
¿Y qué dirán los del pueblo
si cuando el niño sonría
aclara su parentesco?”

María pide que llegue
la luna del mes noveno.
Ocho lunas lleva ya
con más pena que contento,
porque sabe que a José
las lunas le están doliendo.
El nublado de la duda
no le deja claro el cielo
y las lunas se le enturbian
en una niebla de miedo.

……………

La noche de Nochebuena
tiene un extraño silencio.
Sostiene su respirar
la boca del Universo.
Parece que todavía
no estuviera el mundo hecho
o que se hubiera quedado
de pronto ese mundo quieto.
Se puede tocar el frío
como una prenda de hielo.

Daba ese miedo la noche
que dan las noches de cuentos.

Un suspiro de María,
fatigada por el peso,
deja una estela caliente
que empaña el cristal del viento.

Entre visillos de niebla,
la luna -cíclope ciego-
se cuenta por ocho veces
en aquel vientre materno.
Y baja hasta un pobre establo
como pájaro doméstico
a completar la novena
lunar que ya está cumpliendo.

Los dolores de María
pregonan el Nacimiento;
el sudor de San José,
la duda en fiebre, temiendo
que no nazca la Verdad
cuando el vientre sea venero
que deje en chorro de vida
el llanto del primogénito.

Como quien espera el alba
desde la aurora en los cerros,
San José, sin inmutarse,
observa sin parpadeo.
Un grito corta la noche
como la espada de un trueno.
Un grito total, caliente;
un grito de dolor, seco.
José se tapa los ojos
en el momento supremo.
Cuesta despejar la duda,
si saberlo, no saberlo…

La noche asomó las galas
ocultas del firmamento.
Y más que silbar, cantaba
aquel sonido del viento.

No es sol, pero amanecía
en cuanto asomó su cuerpo;
No es llama, pero tenía
el dulce calor del fuego.
En los brazos de María
-primera cuna del Verbo-
se mece, recién nacida,
la Salvación de los pueblos.

Mira la Virgen al Niño
y mira al esposo luego.
Y el esposo, lentamente,
mira sin querer queriendo.
Busca un rostro de la tierra
y encuentra un rostro del cielo.

Y José, rendido en llanto,
dolido en culpa de celos,
en las manos de María
pone disculpas de besos.

Se perdieron en la noche
las dudas del carpintero.
La mirada de Jesús
sola desveló el misterio.

jueves, 2 de abril de 2009

"ROMANCE DE UNAS TORRIJAS"

A Mati, mi esposa, y a sus torrijas primerizas.




Si fuera yo Juan Manuel,
aquél que mantos bordara
y, en primor de aguja e hilo,
filigranas dibujara
sobre el temblor infinito
de un tisú de fina saya,
tras libar de estas torrijas
-a las que el romance canta-
su dulzor suave y medido
y catar su fina gracia
juraría que por manos
de los Cielos fueran dadas
y bordadas al calor
de un perol que no se hallara
en lugar de tierra alguna
más en la Gloria encontrara.

Si Rodríguez Buzón fuera,
el que un día pregonara
la Pasión según Sevilla
con tanta rima y prosapia
que fuera sacado a hombros
del teatro donde hablara,
aquel que cantó a una Virgen
cuando a su paso lloraba
y en octosílabos puros
diera Fe de La Esperanza
-pero como Tú ninguna-
Estrella de la mañana-,
convocaría un Pregón
de sonetos y romanzas,
y cantaría el primor
de estas torrijas sobradas,
abrazo de vino y miel
en lecho de harina blanca,
centinelas del buen gusto
que hasta los labios llevadas,
más que gustar, son rebato
del bronce de las campanas,
y arrullo del campanil
de nuestra humilde garganta.

Y si yo fuera Guzmán
Bejarano. El que tallara
los canastos de los pasos
con sus manos artesanas,
a golpes de gubia y genio
en un taller que aromara
el olor del San Patricio
de bodega jerezana,
buscaría por doquier
qué tallista las tallara
con tan perfecta medida
que problemas nunca hallaran
si cruzaran Tornería
o Bizcocheros cruzaran.

Y si fuera Ortega Bru
genio de rostros sin calma,
tormento de arte desnudo
de Victoria a Santa Marta,
postraría mis enseres
y mi rodilla doblara
rindiéndole pleitesía
a estas joyas soberanas
que ningún golpe de mano
mas vida darle lograran.

Si fuera López Farfán
y escribiera en pentagramas
ese momento en que, eternos,
los campanilleros pasan,
¡qué marcha yo compondría!
¡qué inspiración yo lograra!
cuando, por siempre, al tenerlas,
sobre mi lengua posadas,
con una marcha sublime
mi talento consagrara.

Pero no soy yo ninguno
de quien los versos nos hablan
soy tan sólo un rimador
de romances y de chanzas
que, sobrecogido al verlas,
y emocionado al probarlas
he trenzado este romance
a esa mujer que me aguarda
cada noche, cuando llego
de Canal Sur a mi casa.
La que, prodigio de amor,
y con sus dos manos santas
ha labrado estas torrijas
a las que estos versos cantan.

Si las probaras, hermano,
si tu, hermano, las probaras,
y si al quebrarse en tus dientes
los ojos presto cerraras
jurarías que en el Ccielo
mismamente te encontraras
mientras llega la primera
el Domingo de las Palmas
buscando la Catedral
por Cristina y Calle Larga.


Enrique V. de Mora Quirós.

viernes, 6 de febrero de 2009

OBRA DIVINA BAJADA DE LOS CIELOS

Hoy les ponemos un poema que a través de mail nos manda un hermano de la Hdad de la Candelaria, espero les guste, se llama Obra Divina bajada de los Cielos.

Un buen día, cuando el sol aún amanecía,
se levantó Dios, que ya se sabe que duerme poco,
con gran gozo en sus cálidas mejillas
asombrando a su Hijo que junto a él dormía.

Los ángeles extrañados, al Señor le preguntaron,
-Dios de los Cielos y las Tierras, ¿que te ha pasado?-
éste presto y asombrado, les contó el sueño
que de su sueño le había desvelado.

-Soñé una tierra, verde, y amarilla
de vides y trigales, caballos correteando
por prados y veredas, casas de patios
flamencos encaladas y macetas de claveles
y geranios-.

- Vi, allá a lo lejos, casi a las afuera,
una humilde barriada que va naciendo
de gente trabajadora y cristiana
de los que a mí más me llegan -.

- Y en aquella barriada,
un grupo de jóvenes y gente güena,
andan rogando a los cielos
por tener dentro de su iglesia,
a su madre gloriosa
para cuando llegue Semana Santa
pasearla por calles y callejas -.

- Y yo que soy como soy,
presto me he levantado –

- ¡Gabriel, baja a la tierra
y búscame la mejor madera!
¡Miguel, corre y tráeme el canasto
de las herramientas!,
y tú Hijo mío, ven pacá y dí a tu mare que venga,
que tenemos que hacerles
una figura de tu madre,
una igualita a ella, que estos jóvenes
con ansias la esperan. -

- ¡Querubines y ángeles,
id pronto al confín de la tierra¡.
Buscadme entre rosas y azucenas
los mejores colores que hubiera,
que para policromar a la mare
de Mi Hijo, no quiero óleos
ni ná que se le parezca,
que quiero lo mejor que exista
en esta tan amada tierra,
y decid a las estrellas del cielo
y a la luna lunera,
que os den un poco de luz
para iluminar esta obra nueva,
que, ahora que lo pienso,
por ser tan bella
y radiar tanta luz de los astros,
le pondré por nombre Candela.-

- Candela, Candelaria,
para que ilumine a esa gente güena,
que con tanto fervor me lo andan pidiendo
y yo ya no quiero que hagan más espera.-

- ¡Manos a la obra Jesús ¡ -,
- ¡Manos a la obra Padre ¡ -.

- ¡Mamá no te muevas ¡,
que si en la tierra hay figuras tuyas,
te aseguro que tú siendo reina,
no tendrás en todo el mundo
imagen más certera,
que niña te conocí,
y me quisiste , dándome lo más grande
que de ti tuvieras -.
- Me diste tu seno, tu educación y pureza,
que para algo eres Inmaculada
y estos cofrades así te esperan -.

Gubia, por aquí, martillo por allá.

- ¡ Pero no te muevas mujer ¡ -

- ¡ Son los angelillos que jugando me marean ¡ -

- Mirad estaos quietos,
que si no otra cosa me saliera,
y esta cara bonita, quiero que resplandezca -.

- Le pondré una boca
con corales de realeza,
unos ojos brillantes de madreperlas,
con dos luceritos
para que brillen cuando les mire
esta gente estupenda,
estos hermanos que a partir de entonces
Candelarios serán llamados en su tierra -.

- ¡Vamos niño, da fuerte a la lija¡ ,
que esa cara tiene que quedar tersa,
esa niña adolescente
es tu madre la que te pariera.
Así que, anda con cuidado,
no des más de lo que debieras,
ya sabes que a tu madre,
como a todas las mujeres,
arruguitas, las justas,
que si no se enfada y mosquea -.

- Ya está Padre, ya está perfecta,
que con el modelo que me has puesto
cualquiera no se esmera.

- ¡Ah y ponle dos manos
que gracia derrame de pureza,
que esa gente de allá abajo
están necesitaos de ella -.

- ¡Ea, niño, ya está la obra jecha ¡ -

- ¡Anda que no ha queao bonita ni ná,
tu mare, Candelaria, por más señas¡ -.

- Anda coge un mantito de nubes blancas
y unas cuantas estrellas,
pa que tu mare se las borde
y vestirla de Reina,
no vaya a ser que se constipe
y ya pa qué quiero con tu mare
más problemas -.

- Ve y dile a los angelillos,
que preparen una calesa,
tirada por angelotes morenos
de esos con los que tanto tú cantiñeas -.

- Llévala muy despacito a aquel taller
de aquel barrio que intramuros se encuentra,
allá donde hay un buen hombre
queriendo imitar esta obra nuestra -.

- Allá, entre sus sueños,
déjala en un rinconcito hasta
que al despertar encontrarla pudiera,
ese hombre que los hermanos de Santa Ana
le encargaran tal proeza -.

Ya muy de temprano Manolo
se levanta y asombrado queda,
un resplandor fulgurante los ojos le ciega.

- ¿Quien ha sido el hacedor
que impregnara a esta madera
tanto arte, tanta belleza? -.

- Estas no han sido mis manos,
Dios ha sido quien lo hiciera,
porque sobre la tierra no hay
quien esculpa una niña más bella,
ni pinceles tan finos
que policromen con estos colores
que al más pintao embeleza -.

- ¡ Ahí tenéis hermanos¡ -.
- ¡Ahí teneís a vuestra madre¡,
la niña de vuestros ojos,
que no salió de mis manos,
sino de las manos divinas
y de las de su hijo amado,
ese que por Misericordia le conocéis
y es hasta ahora vuestro
bien más preciado¡ -.

- Un papelito traía en las manos,
escrito con hilo dorado,
firmado por el Dios Divino
y su Hijo Cristo Resucitado -

- “ Llamarle Candelaria,
que siempre brille en lo más alto.
Quererla con gran amor,
como su Hijo siempre la ha amado,
y ponerla cerquita de Él,
de Misericordia ese moreno gitano,
que no quiere estar de Ella muy alejado,
pues alguna que otra noche,
aún quiere oír sus nanas y cantos,
esos que de chiquillo acompañaron su descanso.” -

La Plata resplandece, cual fragua ardiente,
que la Niña de los ojos de estos hermanos,
a Santa Ana ha llegado,
para quedarse con ellos, quererlos y amarlos,
para que la saquen a relucir sus candelas
cada Lunes Santo
y gritar a los cuatro vientos…

-¡¡ Yo sí que soy y seré por siempre candelario!! -.



Carlos José Perdigones Gómez
Jerez, 27 de Enero 2009
Víspera del Besamanos Extraordinario
Conmemorativo del 50 Aniversario
de la Bendición de Mª Stma. de la Candelaria.